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Antecedentes de la editorial y sus responsables
Entre abril de 2001 y mayo de 2002, Ediciones Al Arco
editó la revista del mismo nombre. Fueron 12 números de
una publicación original, de alta calidad gráfica y periodística,
que cosechó más prestigio que dinero y debió cerrar,
justamente, por problemas económicos. Escribieron, entre otros,
Eduardo Galeano, Fernando Niembro, Roberto Fontanarrosa, Enrique Macaya
Márquez, Juan Pablo Varsky, Juan Sasturain, Gonzalo Bonadeo, Ezequiel
Fernández Moores, Angel Cappa, Alejandro Fabbri, Víctor
Hugo Morales, Daniel Arcucci (jefe de Deportes de La Nación) y
Julio Marini (jefe de Deportes de Clarín), además de varios
de los mejores periodistas deportivos del país y algunos de los
más reconocidos especialistas de España, entre ellos Vicente
Verdú (diario El País).
La idea, encarar el deporte desde un lugar más analítico,
más descansado, se concretó a través de entrevistas
con personajes propios (desde Juan Román Riquelme hasta José
Pekerman) y ajenos (como Augusto Roa Bastos), investigaciones, historias
desconocidas y un fuerte componente de opinión a través
de las firmas más destacadas. Las repercusiones en el ambiente
fueron increíbles.
El proyecto, independiente, sin apoyo empresarial más allá
de ocasionales avisos, contó con la colaboración desinteresada
de los autores de las notas y, luego, su solidaridad para permitir la
difusión.
Fue una experiencia enriquecedora y sentó las bases para la creación
del sello actual, Ediciones Al Arco, además de permitir el crecimiento
profesional de sus responsables, Marcos González Cezer y Julio
Boccalatte.
En Ediciones Al Arco, González Cezer y Boccalatte
trabajan sobre la lectura y edición de los textos, realizan el
seguimiento de pruebas en la imprenta, se encargan de la distribución
a través de la cadena Yenny El Ateneo y, junto con los autores,
manejan personalmente los contactos para la difusión de los libros
en los medios. Cada título de los editados, gracias a la experiencia
y trayectoria, ha gozado de una difusión inestimable en diarios
nacionales, provinciales y regionales; programas de TV y radio; páginas
de Internet y el resto de los canales habituales de propagación
noticiosa.
Como antecedente literario, y junto con otros dos colegas (Mario Gee y
Leandro Pérez), en 1998 escribieron, editaron y difundieron la
biografía del futbolista Enzo Francescoli (Enzo, la historia de
un Príncipe), que virtualmente agotó dos ediciones de 3.000
ejemplares cada una. Antes y después del inicio de Ediciones Al
Arco, tuvieron ofertas para conducir colecciones de libros deportivos
de otros sellos del mercado nacional.
No obstante, prefirieron apostar al crecimiento de Al Arco como camino
para la edición de autores inéditos en literatura deportiva
específica, siempre persiguiendo objetivos claros:
1) Promover y difundir la literatura deportiva y autores nóveles.
2) Posicionarse en el mercado con libros buenos y baratos.
3) Subordinar la publicación de los textos a su calidad literaria.
4) Trabajar cada libro con cuidado artesanal.
5) Consolidar su crecimiento y apalancar el ciclo de producción.
6) Consolidar la franja especializada en el mercado.
7) Permitir la incorporación de un nuevo público y, luego,
trasladarlo a otros niveles de lectura.
8) Ampliar el fondo editorial con ensayos e investigaciones.
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